"Historia de una escalera", de A. Buero Vallejo, pertanece al teatro sociaL. El teatro social o existencialista nació a mitades del siglo XX en Francia, también es denominado como el teatro del compromiso social. Surgió con las obras del filósofo Jean Paul Sartre, el mayor representante del existencialismo.
Sus obras, inspiradas en sus doctrinas filosóficas, tratan diferentes puntos de vista sobre la creación del hombre en cuanto a su naturaleza, su existencia, la responsabilidad que conlleva la capacidad de elegir de los seres racionales dejando a un lado las divinidades, así como el objetivo de los humanos.
Además de Sartre, también cultivó este tipo de teatro Albert Camus y algunas obras de Anuillh guardan semejanzas con las existencialistas.
Como los demás movimientos teatrales nacidos en esta época, refleja una realidad interna y una preocupación extrema por la técnica utilizada para expresar diferentes situaciones y sentimientos, dejando a un lado el tema en si. Este teatro se diferencia de los demás de su momento por centrarse en el tema del individuo y la circunstancia que lo rodea, los cuales suelen ser problemas actuales y de toda una sociedad como los son conflictos tales como guerras, pobreza, conflictos entre países, violencia entre otros.
El teatro existencialista criticaba la situación contemporánea, igual que el teatro del absurdo, la diferencia entre estos 2, consiste en que el existencialista propone soluciones a los problemas y el teatro del absurdo prefiere presentar los problemas y dejarlos al juicio del público.
En conclusión, el teatro existencialista fue el movimiento teatral con mayor preocupación sobre los temas actuales así como la situación de la humanidad de la época. Este género se enfocaba en la crítica, para posteriormente alentar al público sobre acciones, que cambiasen el ambiente criticado.
ANTONIO BUERO VALLEJO

(Guadalajara, 1916 - Madrid, 2000) Dramaturgo español cuyas líneas
maestras obedecieron al propósito explícito de lograr una síntesis de
dos estilos que, en sí mismos, son antagónicos, el realismo y el
simbolismo, y que a lo largo de su producción se pueden ver integrados
en armonía. Luchó en las filas republicanas y, al término de la guerra civil,
permaneció varios años en la cárcel franquista, donde coincidió con
Miguel Hernández. En 1949 se dio a conocer, y obtuvo el premio Lope de
Vega, con
Historia de una escalera, que trata de las aspiraciones
y frustraciones de los inquilinos de una casa de vecinos del viejo
Madrid. La obra causó impacto por su realismo y su contenido social.
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